5 notas como otras cualesquiera

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-Hay un chiste en Facebook que dice: “Se abre el telón, aparece Esperanza Aguirre. Se privatiza el telón“. Es gracioso, pero me gustaría adaptarlo del siguiente modo: “Se abre el telón, aparece Esperanza Aguirre, nos cuenta que los funcionarios son ineficientes y unos jetas, y que las empresas son eficientes y honradas, más eficientes y honradas cuantos más familiares tiene en ellas, y tú, que te la suda todo, dices que vale, y que quien venga detrás que arree. Pues te va a tocar a tí, así que te jodes, y si quieres ahora bajas el telón”.

-Se me ocurre una encuesta ¿Prefiere que la selección española juegue como el culo, a cambio de que la economía estuviera creciendo? Preguntemos a parados y a empleados. A ver.

-Me imagino a Pedrito Piqueras seleccionando la noticia para abrir el informativo. Con menos de mil muertos ni lo contempla. Ayer sacó imágenes de una erupción volcánica en el Pacífico. Dijo que algo así podría estar pasando en El Hierro. Claro, algo así, o parecido, o algo que no tiene nada que ver, o un señor mirando el Twitter en el water, o un albatros sobrevolando a un viejo dormido. Periodismo de calidad.

-Si tienes un volumen de trabajo gigante, y te proponen refutar las leyes de la termodinámica, deja la filosofía para otro día. Si no lo haces tu cliente se dará cuenta, y te dará un toque de atención.

-Hace años, en un seminario en el Alfil, Leo Bassi nos dijo que en sus espectáculos no incluía marcas. Parece simple, pero pasaba de hacer publicidad, y denunciaba a los monologuistas que, con tal de llegar fácil al lugar común, eran irreflexivos y hacían publi gratis. Hoy leo en Twitter #cineconmarcas: hacer nombres de pelis con marcas. Pues ahí anda la élite intelectual.

La Odisea (IV Los herederos de Copérnico)

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(*Este post pertenece a la selección propia “Los mejores post del viejo blog“, en la que recopilo aquellos artículos del blog anterior a los que, por una u otra razón, me apetece rescatar. La serie “La Odisea” fue publicada en agosto de 2009, y relata unas muy cortas y movidas vacaciones″)

Parece que pasó la fiebre, así que me levanto y me pongo a ver la tele con mi padre. La tele por la mañana tiene una programación muy parecida a lo que dejo en el water cada vez que voy que, desgraciadamente es muy a menudo. Entrelobotomizador de marujas y lobotomizador de marujas aparece un anuncio de teletienda de calzas para zapatos. Aseguran que puedes llegar a crecer hasta seis centímetros. Mi viejo se indigna y empieza a espumarajear por la boca. Recuerdo a mi padre indignarse desde tiempos pretéritos y, siempre lo achaqué a que fumaba Ducados.

Es la principal herencia de mi padre, la indignación. Mi madre deja en el testamento el gusto por ser diferente a toda costa, también denominado por mis amigos como “ser el especialito“. Pero de la indignación he logrado pulir un arte. Vivo indignado con el mundo desde los trece. Casi todo y casi todos me indignan y, cuanto más crezco y más cosas conozco, más argumentos encuentro para vivir amargamente indignado. Ya digo que con el tiempo lo perfeccionas, empleas el humor y hasta vives sin riesgo de úlcera.

Por ejemplo si vienes de la India y me quieres contar tu viaje como una experiencia vital, te mandaré, aunque sea mentalmente, a tomar por el puto culo. Los pakistanís que pueblan las fruterías de mi barrio, probablemente tengan otra imagen de la nunca suficientemente mística India. Todo ser que viene de allí te habla del mismo modo y te cuenta los mismos rollos. Por suspuesto todos afirman que han huído de un organizadísimo “mistic tour” y que han hecho un viaje salvaje, por el corazón del país. Mierda. Osea que aquí lloras si se te cae Internet, y en Asia te conviertes en el jodido Cocodrilo Dundee, vale.

Me indignan porque para mí un viaje a la India tiene el mismo valor personal que uno a Torremolinos. Puedo reflexionar más sobre la humanidad en un cámping de Valencia que en Calcuta, y se lo digo por experiencia. ¿Es que tienes que ir a Ruanda para saber que lo que ves en los informativos no es una película? Es como si me dijeran que debes salir al espacio exterior para ver la redondez de la tierra, porque no es lo mismo creer algo que verlo y sentirlo. Puta mierda. Bueno, has vuelto de ese viaje tan trascendental y qué. Pues que sigues llorando porque se te caeInternet. Mamones. Además que la tierra es plana, pero nadie tiene cojones a decirlo porque somos todos muy progres.

Cuando el humo me sale por las orejas, me doy cuenta de que estoy pensando sin alucinar con imágenes de luces, ruedas de avión en cuyas muescas soy capaz de entrar, y cosas por el estilo. Además en la nevera hay queso de Tres Oscos, que es una marca muy valorada en Asturias, y me apetece darle un tiento, así que parece que me empiezo a recuperar. Ya era hora.