Blogpolar

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Me decía mi mujer que el viejo blog no tiene nada que ver con el nuevo blog. Y es cierto. Me decía que antes -hace un par de años- era ultrapersonal, y que ahora es pura opinión, y entiendo perfectamente lo que dice. No es que los post sean más aburridos, es que ha perdido el gancho con el que comencé a escribir en blogs hace tiempo. Antes era jodidamente sincero y ahora escribo cuidando la pose.

Creo que cuando te gusta escribir la vida te ofrece dos opciones: o ser escritor, o no vivir en la más absoluta soledad. El escritor sólo puede serlo desde la angustia y la soledad, porque el escritor sólo puede serlo desde la verdad, y la verdad no le gusta a nadie. Luego, en función del talento de la pluma, las historias pueden ser muy refinadas, complejas, de apariencia inocua y lejana. Pero es indiscutible que el buen escritor tiene llegar al fondo, tiene que arriesgar, tiene que rasgar y dejar recuerdo.

No voy a entrar en el debate sobre el malditismo en el arte, sobre si los miles de casos de artistas atormentados lo son por su acentuada sensibilidad, o por la destrucción que merodea el castillo de la verdad. Y no creo que todos tengamos claro lo que es la verdad, pero sí que sabemos lo que no lo es, y de eso no se encuentra nada en la buena literatura. La literatura es, por tanto, una especie de fortaleza de sinceridad, cuyo interior desconocemos. Por eso nos atrae y nos gusta. Por eso nos divierten y enriquecen la música de cadáveres precoces, los libros de cirróticos, las películas de auténticos perdidos…

En definitiva, aquel blog no soportaba conocer a mi mujer. Ni tener una nómina. Ni ir por la M40 a una oficina cada mañana. Aquel blog era en el fondo cobarde, porque no se exponía a perder casi nada y, por tanto, igual no hablaba de verdad, ni la buscaba. Era más morboso, inquietante, personal, cruel… pero no mejor. No creo, por tanto, que fuera mejor el viejo blog, eso sí, igual había post mejores que éste. Y, desde luego, mejores finales.

10 Consejos para aumentar el número de lectores de tu blog

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Hola, querido lector que basas tu autoestima en el número de visitas de tu blog. Estabas esperando este momento como agua de mayo: el post en que todo un gurú del socialmedia, un pope de la blogosfera, repartiera, a modo de píldoras, una serie de trucos para que vuestros pobres, grises, y aburridos blogs, tengan un puto lector más que vosotros mismos. Estáis de suerte, apuntad o, como siempre, guardad en favoritos:

1) Postea mucho. Abrasa al personal actualizando con asiduidad. Si crees que no hay contenido te equivocas, como siempre. El espacio para la ciberporquería es infinito, y  tenemos que competir contra esos frikis grasientos, que no tienen más vida que su blog, y están permanentemente contando sus lamentables quehaceres. ¿Se van a comprar un disco de Manu Tenorio al Corte Inglés de Chiclana? Lo postean. ¿Se levantan con la necesidad de pedir el fin de ETA, como si Josu Ternera estuviera suscrito a su basura cibernética mediante RSS? Lo postean.

2) En caso de que tu vida sea triste y monótona, y tu cerebro adolezca de la capacidad de generar reflexión alguna, al ser un joven alocado e inconsciente, te recomiendo que cortes y pegues textos de otros blogs, o webs. No cites fuentes, y parecerá que es cosa tuya.

3) Links. Los enlaces son muy importantes y google lo valora mucho a la hora de hacer las búsquedas, es decir, que mejora el posicionamiento en buscadores. Si tu blog es loprimeroquehaceunamariquitacuandoseponeentumanoesecharteunpis.blogspot.com, por ejemplo, y enlazas bien bien, a sitios de calidad, como la NASA, Burberry´s, o tube8, la gente pone “blog” en google, y sale el tuyo el primero.

4) El título. Si quieres visitas a montones, lo suyo es que vertebres tus post en forma de listas, y de ese modo el título es más atractivo. Por ejemplo, no es lo mismo entrar en un post que se llame “Carta de San Pablo a los Corintios“, que en uno titulado: “diez consejos para cazar liebres“, “cinco momentos antes del sexto“, o “Quince consejos para mendigar fans“. No hay color.

5) Elige bien los tags. Los tags, o etiquetas, son palabras clave por los que quieres que los usuarios te encuentren. Por ejemplo, si tu post va de ciencia, los tags deberían ser palabras como: “ciencia”, “naturaleza”, “investigación”, “tetas”, “divulgar”, “sexogratis”, “experimento”, “follando”, “teen”, “ebony”, “doublenal”… De tal manera que los lectores que busquen las palabras relacionadas con tu campo, te encuentren. Y el 99´9% restante también te encuentre.

6) Que tus post no sean extensos. Ten en cuenta que el ser humano contemporáneo, amén de la escasa capacidad de reflexión que le queda, vive en un exceso de información (Sálvame Deluxe, lo último de Alejandro Sanz, el catálogo del Ikea, el programa PADRE…) de tal manera que no tiene mucho tiempo para perderlo leyéndote, así que no escribas un chorrazo de texto, sin fotos y sin , porque, directamente, se van a ver porno. Seamos un agradable paso previo.

7) Comparte. ¡Claro que sí, hombre!, ¡¡Abrasa a tus amistades en las redes sociales!! Autotuitéate, autorecomiéndate, que siempre hay algún colega pringado que también lo hace. De vez en cuando, tú has de hacer lo mismo con sus blogs, o contenidos. Un “me gusta” no cuesta nada, si luego nos pueden traer unas cuantas visitas que hagan crecer nuestro ego, y seguir siendo las personas más influyentes de entre los vecinos de nuestro portal.

8) Empapela tu barrio con carteles para que te sigan, habla del blog en cada ocasión, llama a radios y televisiones locales para que te hagan un reportaje, incluyendo datos de Analytics. Que vean que eres un tipo relevante que recibe entre 0 y 12 visitas al día, y eso ya es más que muchos diarios locales, que se ponen en PDF, y se llaman online.

9) Acude a eventos. Los hay por doquier, de todo tipo, pelaje y condición. Beers&blogs, fútbol&blogs, felaciones&blogs… Tu misión allí es hablar de lo importante que es el dospuntocero, y la clave es el contenido. Lleva un PPT, por si acaso, y coméntales a los comensales lo grandísimo seguidor suyo que eres, lo injusto que resulta que las marcas sigan metiendo pasta en periódicos, y no en el mundo online, o lo lamentables que son los gurús que no estén presentes en el sarao. Importante colar las palabras “Instagram“, e “infografía”.

10) Fantasea. Los blogs fueron fundamentales en la resistencia al nazismo, en la Revolución Francesa, o en la Guerra de la Independencia española. Sin ellos, el mundo sería mucho peor, no sabríamos a qué restaurante japo-peruano ir el sábado por la noche, o no se habría producido el movimiento 15M, cuya consecuencia ha sido el cambio de la Constitución a espaldas del pueblo que, de alguna manera, era la idea.

Violencia gratis, oiga

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Tuve mis tiempos de miembro de lo que se llamó “Aula contra la Guerra“, proyecto de la Facultad de Ciencias Políticas de la Complutense, surgido al calor de la intervención en Irak, y cuyo contenido queda al descubierto por el propio nombre. Entonces me comí un puñado de “encuentros” con los antidisturbios. Son esos seres que pueden permanecer como estatuas durante horas, en ausencia de diálogo, y emprenderla a palos en cualquier momento y sin preguntar. Recuerdo los gritos desde dentro de las furgonetas, y sus mandíbulas batiéndose sospechosamente.

El antidisturbio bufa. La respiración tras la máscara integrada en su casco, es un bufido que se olvida tan poco como el ruido de las pelotas de goma pasando cerca. O dándote en los riñones, por cierto. El sonido de las botas contra el asfalto, los gritos y los insultos. Se jalean a base de “hijoputas“, y “cagonlahostias“, que ascienden en tono a medida que llevan repartiendo estopa.

Pero lo que está pasando en los últimos días en Madrid es muy grave. Los medios no están dando cancha a los sucesos -ayer expliqué el por qué-, pero en la era de las redes y los blogs, sólo engañan a un público mayoritario pero indiferente. A un público que se podría sentar a ver una ejecución en directo, como en Texas. Al resto, a los que nos preocupa tener una idea de los sucesos más allá de los intereses económicos de tal, o cual medio, Internet nos ha salvado la vida. Aunque sólo sea por mitigar el deseo de saber.

El miércoles 17, una periodista fue obligada a identificarse por un animal disfrazado de policía y, por supuesto, sin identificar. La cosa fue así:

Ayer, jueves 18. Minuto 1, segundo 30. Se aprecia perfectamente cómo los policías dejan pasar a toda aquella persona que porta una mochila vaticana y, en cuanto ve a una ciudadana sin ella y, sin mediar palabra, la emprende a palos. A palos.

Si se dan cuenta, después de la primera hostia, se ven flashes tras los que salen los animales disfrazados de policías. Es un fotógrafo que, en este post, cuenta cómo vivió la jugada. Se trata de agresiones. Vandalismo. ¿Qué puede hacer el ciudadano? La delegada del Gobierno no abre la boca, así que, de momento, puñetazos, patadas y porrazos gratis.

Detalles

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Llevo un tiempo intentando escribir un post personal, en el que hable sobre los dos mundos laborales en los que me muevo. Sería un texto emocional para unos, y almibarado para otros, en el que concluiría intentando utilizar el clásico truco de “esos dos mundos que se creen tan diferentes pero que son, en realidad, más cercanos de lo que creen“. Lo hubiera hecho si supiera que un productor de comedias románticas, va a consultar el blog desde su residencia en Bel-Air. Los sueños dorados siempre son casposos.

Voy a ser mucho más crudo y con menos adorno. Habitualmente trabajo con gente normal*. Rodeado de cientos de personas absolutamente normales, de españoles medios. Llevo toda la vida vacilando con ese hombre que vota la PP, o al PSOE indistintamente, que tiene un pene de 13,5 centímetros, que es católico pero no practicante, que produce media tonelada de basura al año, y tiene una hipoteca a cincuenta, y ahora trabajo escoltado por un ejército de gente así.  La dictadura de la normalidad, sólo violada por detalles. Detalles que recolecto con esfuerzo, porque cuando tengo una teoría, busco su justificación cueste lo que cueste.

Es así como de un café puedo sacar un jirón en la costura de la corrección política, a través del que me asomo, intentando fantasear con personas que no siempre tuvieron todo tan claro, intentando buscar rasgos oscuros que los conviertan en humanos, en semejantes. Busco bajadas de guardias, off the records, despistes en el discurso machacón del “esto es así, y así lo hago porque así soy”. Y las hay.

El otro hemisferio laboral es rico en rarezas, orgulloso de darles relevancia, casi siempre en exceso. Es el lugar en el que la diferencia es un valor, y lo snob abofetea caras y chequeras, y te impide ver un País de Nunca Jamás en nómina y al abordaje, orientados por las últimas versiones de navegadores de nombre impronunciable y desconocido. En ellos busco su necesidad de acudir a una cierta convención, a los lugares comunes, a postulados irracionales, al gran relato en el que afirman no creer, pero en el que nos han programado y contra el que no se puede luchar de manera integral, sin pagar con una sensación enajenante de pérdida.

Este fin de semana el hombre de hojalata ha sentido a @Adoiz, @guillepedrero, @edugarcia, @cuerpo, @scresposan, @Guillemvideo, @mimadrenomedeja, @alvgarcia, @estelity, @diazcaneja, y @Softhardskills, más cerca. Probablemente unidos por un gesto como el de la foto, la búsqueda de algo. Algo que está fuera del cuadro y que, quizá sólo por eso, ya vale la pena buscar.

Saludos al productor de Hollywood. Soy barato.

*Obviemos lo de que “la normalidad no existe”. Seamos irónicos.

El blog que no gusta

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El otro día un tipo me dijo que mi blog nooo… Que nooo… Que no… me pillaba bien. Lo entendí. No es que sea de un nivel intelectual superior, o esté escrito en castellano antiguo, que para eso ya está Juan Manuel de Prada. Lo que me quería decir era que un día hablo de una cosa y otro de otra, y casi siempre con un criterio regulero.

Ya veo a los listos de los huevos: que si la especialización, que si el posicionamiento… Hay quien no se cree que no tenga pretensiones con el blog. Una cosa es que sea un pretencioso de mierda en mi vida, en mi día a día, en mis conversaciones y acciones, y otra es que afile todas y cada una de las cosas que hago, hacia ese objetivo. No me interesa tener muchas visitas.

El blog es personal, en él cuento lo que me viene en gana, más que nada porque soy incapaz de disciplinarlo, y porque me gusta hablar y compartir cosas que pienso sobre temas variopintos. Si me centro en un tema, contacto con gente de ese sector, establezco relaciones, enlaces, mejoro mi posicionamiento, me convierto en una referencia, Tatá, Mimí, Fofó, Tutú.

Ahora mismo tengo a unas 150 personas que me leen cada día. Ni 1, ni 15 millones. 150 seres vivos, 5 clases de un colegio, que se meten a ver en qué cojones ando. La cuestión es que me gusta tanto encontrarme a gente que le gusta el blog, como a gente a la que no le gusta. Me interesa no generar indiferencia. La única idea con la que posteo es la de no defraudar a aquella persona que pone en Googlesu perfecto caballero británico“, y se encuentra con esta colección de cosas inconexas.