Vender más por Interné

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Hay veces que te encuentras con auténticas perlas. Que das con gente que dice tanto que tus palabras sólo podrían emborronar el discurso. Así que nada, disfruten del gran Luis Cadenas, auténtico experto en negocios del ESIC (Gracias Mariño).

Crisis para Rato

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Imagino a ese ciudadano nigeriano que se conecte a Internet, caiga en la prensa española y lea titulares como “¿Es posible la vida sin Blackberry?“, o “Reclinar o no reclinar, el gran dilema de viajar en avión“. Lo sé, soy un demagogo de mierda, pero ¿A que os había enternecido?

Resulta que Youtube ha montado un despliegue sin precedentes con el objeto de cubrir las próximas elecciones generales, y que van aflorando herramientas para seguir la actividad online de nuestro políticos, como la muy meritoria politweets, que nos permite seguir las andanzas de los mandamases por el mundo dospuntocero. Cada vez tenemos más posibilidades estar al tanto de la más absoluta nada. Cada vez se refina más nuestro gusto por el entretenimiento. Las barras de bar son, ahora, kilométricas.

Los temas importantes siempre quedan al margen de las campañas. Aena, por ejemplo, que todavía no se vende, pero se está en ello. Entre todos pagamos la T4, y luego la vendemos, nuevecita. Ofertas por Madrid y Barcelona, claro, las decenas de aeropuertos deficitarios y absurdos, nos los seguimos comiendo con patatas. Así lo público es ineficiente, no como los bancos. Otra “recapitalización” en ciernes. Y cada vez pienso más en esa pareja de arquitectos que conocí en el grupo de discusión de un estudio sociológico, que sólo pensaban “en lo que vamos a cenar al llegar a casa”.

He escuchado tanto la cantinela de la ruina, que me da un cierto morbo. ¿Qué pasa si nos arruinamos? Si nos vamos a pique de la mano de Grecia, Italia, Irlanda, Portugal, detrás vienen Francia y Alemania, no me imagino a Ucrania, Bielorrusia, Estonia, o Bélgica tirando del carro… y así todos… ¿Qué pasaría, cuál sería el fatal destino? Cuando en plena bonanza te has hecho el colacao con agua, hay cosas que lo único que te pueden dar ya es morbo.

Violencia gratis, oiga

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Tuve mis tiempos de miembro de lo que se llamó “Aula contra la Guerra“, proyecto de la Facultad de Ciencias Políticas de la Complutense, surgido al calor de la intervención en Irak, y cuyo contenido queda al descubierto por el propio nombre. Entonces me comí un puñado de “encuentros” con los antidisturbios. Son esos seres que pueden permanecer como estatuas durante horas, en ausencia de diálogo, y emprenderla a palos en cualquier momento y sin preguntar. Recuerdo los gritos desde dentro de las furgonetas, y sus mandíbulas batiéndose sospechosamente.

El antidisturbio bufa. La respiración tras la máscara integrada en su casco, es un bufido que se olvida tan poco como el ruido de las pelotas de goma pasando cerca. O dándote en los riñones, por cierto. El sonido de las botas contra el asfalto, los gritos y los insultos. Se jalean a base de “hijoputas“, y “cagonlahostias“, que ascienden en tono a medida que llevan repartiendo estopa.

Pero lo que está pasando en los últimos días en Madrid es muy grave. Los medios no están dando cancha a los sucesos -ayer expliqué el por qué-, pero en la era de las redes y los blogs, sólo engañan a un público mayoritario pero indiferente. A un público que se podría sentar a ver una ejecución en directo, como en Texas. Al resto, a los que nos preocupa tener una idea de los sucesos más allá de los intereses económicos de tal, o cual medio, Internet nos ha salvado la vida. Aunque sólo sea por mitigar el deseo de saber.

El miércoles 17, una periodista fue obligada a identificarse por un animal disfrazado de policía y, por supuesto, sin identificar. La cosa fue así:

Ayer, jueves 18. Minuto 1, segundo 30. Se aprecia perfectamente cómo los policías dejan pasar a toda aquella persona que porta una mochila vaticana y, en cuanto ve a una ciudadana sin ella y, sin mediar palabra, la emprende a palos. A palos.

Si se dan cuenta, después de la primera hostia, se ven flashes tras los que salen los animales disfrazados de policías. Es un fotógrafo que, en este post, cuenta cómo vivió la jugada. Se trata de agresiones. Vandalismo. ¿Qué puede hacer el ciudadano? La delegada del Gobierno no abre la boca, así que, de momento, puñetazos, patadas y porrazos gratis.

Cosas que envejecen mal

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-Vetusta Morla: la primera escucha mola. En la segunda te haces fan, y en la tercera estás hasta los huevos de gorgoritos y épica. Muse pueden aburrir por su grandilocuencia porque son extranjeros y se lo pueden permitir. Piensas “allí esto será normal”. Vestusta son de Rivas, chico. Metidos con calzador en todos los festivales, hasta en la Feria Agroindustrial de Pepino (Talavera). Son la nueva versión de Mecano, considerados ahora el copón bendito, en década y media nos dará grimilla reconocer que los escuchábamos.

-Sexo en NY. El problema de basar una serie en un montón de tópicos sobre las relaciones entre mujeres y hombres, las últimas tendencias en moda elitista, esnobismos de ricachones, y zapatos Manolos, es que llega un día en que los tópicos sobre las relaciones entre mujeres y hombres no pueden manosearse más, y el resto de cosas pasan de moda a la vez, y de sopetón. Y ese día ha llegado.

-Yahoo! era el recopete, uno de sus creadores, asiático, vino de promo a Lo Más Plus, y vendió color, creatividad, locura. Lo que vende Google ahora, vamos. Antes Internet era meterte a Yahoo! y explorar las carpetas de subcarpetas, que te llevaban a primitivas webs con el objetivo de ver tetas de actrices. Como Google ahora, vamos. No supo renovarse, y ahora se dedica a cosas que el común de los mortales desconoce. Cuando alguien te da su mail @yahoo.es, lo miras con un gesto de fría compasión.

-La estética de Lydia Lozano. No nace como un homenaje a los 80, sino como un desarreglo espacio-tiempo. El ultrabronceado marrón, a lo Zaplana (gran cantera de políticos la de la Comunidad Valenciana), hace que destaquen los colores claros y brillantes, como de videoclip de Tina Turner. El pelazo atufa a laca a través de la pantalla. Ese pelo se puede tocar desde casa. Inventó el 3D. Lápiz de ojos que les den profundidad, cual Fétido de la familia Adams. Curiosa ella.

-El pareo masculino. Cuando era pequeño ya aparecía Miguel Bosé con la cantinela del pareo para los varones, sin perder por ello virilidad. Cada año desfilan sobre las pasarelas, se comentan en reportajes, y vemos sus fotos al final de El País Semanal. Señores de la industria de la moda: el pareo masculino nace viejo, porque nunca jamás, en la puta vida, se va a llevar con normalidad. Nunca.

-Los trending topic en los informativos de la tele. La irrupción de Twitter y las redes sociales como excusa para dar noticias, o incluir opiniones, recuerda abrazos de los bustos parlantes televisivos a fenómenos innovadores como el “teletrébol“, citar teletipos, o hablar de conexiones “vía satélite”. La idea es que el medio legitime el hecho de seguir creando contenidos chapuceros. Cuando palme Twitter, localizaremos temporalmente los vídeos de época del boom social.

Carta a un emprendedor ideal

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Nadie va a restarle mérito. Lo tiene y mucho. Apostó, peleó, arriesgó trabajo mucho, y sacó adelante una startup por la que pocos hubieran dado un duro. Habrá pasado por la travesía no sólo de la falta de ayudas cuando se arranca, sino de la complicación que tiene una empresa en Internet en nuestro país, tan poco dado a los cambios, las novedades, o las nuevas fórmulas de crear industria. El camino ha sido amargo, lo sé, y la recompensa justa.

Dicho esto, tengo la ligera sensación de que, tweet tras tweet va lanzando un mensaje que tiene por objetivo generarnos la idea de que el Estado debería desaparecer paulatinamente, y que todo lo público nos es ajeno en tanto está mangoneado por personajes de dudosa capacidad de gestión, y de pésima pericia política. Esto le lleva a la idea de la necesidad de un estado económicamente liberal. Por completo: sin impuestos ni trabas.

Coincidiendo con algunas de sus ideas, no puedo por menos que enfadarme con algunas críticas suyas a esto que, de alguna u otra manera, hemos dado en denominar Estado de Bienestar. Que no es único y con una sola fórmula, por cierto.  También me gustaría que recapacitara sobre la suerte que ha tenido. No digo que los resultados de su trabajo se deban a la suerte, pero sí que existe una tragedia, consustancial al ser humano, con la que convivimos, y de la que huimos con, por ejemplo, el Estado de Bienestar.

Es evidente que a usted le podía haber dado un itcus, podía haberse tirado de cabeza en una piscina poco profunda, o se le podría haber escapado el coche en una carretera. Podría haber nacido en otro tipo de familia. Busquemos en los barrios menos agradecidos, el número de jóvenes capaces de sacar 200.000, o 300.000 euros para arrancar una idea de entre sus friends and family.

Sobretodo, es una cuestión de responsabilidad social. Cuando usted monta una empresa, la mayoría de sus trabajadores se han formado en la educación pública. Usted mismo. Tiene derecho a que cuiden de su salud, a que le defienda un abogado, a que le ayuden si la cosa con el empleo no va muy bien. Por que hay veces que lo haces bien, y que trabajas, y que cumples con los requisitos para que todo te salga bien pero, inexplicablemente, sale mal. No todos son perfectos, ni podemos ser héroes todos los años de nuestras vidas.

La forma en la que lo público y lo privado se entrelaza en cada empresa es tan complejo, que cortar los hilos puede resultar un poco simple (me enerva la comparación que establece muchas veces entre deuda pública, y las deudas domésticas privadas). La respuesta para resolver los problemas derivados de un sistema de solidaridad social, y de búsqueda de la igualdad de oportunidades, a mi entender, no pasa por eliminarla. No pasa por volver a creer en la visible mano invisible. Hay que hacer más fácil que la gente tenga oportunidades, estoy de acuerdo.

Pero me da la impresión de que los liberales consideran que esos mismos errores humanos que encontramos en lo público, no existieran en lo privado. Esas desviaciones, esa corrupción, esos juicios basados en resultados. Como si al liberalismo lo gobernaran robots. Como si los ejemplos de mangoneos internacionales no fueran suficiente ejemplo. Como si los emprendedores tuvieran que defender la utopía del capitalismo.

Solamente que le echo de menos una visión más rica. Es eso.