El bucle de los proyectos

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Hubo una época en la que me dedicaba a hacer guiones para un programa de humor que no tenía gracia. Ninguna. Ni un esbozo, una leve sonrisa, nada. Recuerdo que la jefa de guiones era muy estricta con el “tono” del programa. Le podías entregar algo realmente bueno, y te devolvía un “Dale una vuelta. A todo.”, o le dejabas un mojón escrito en seis minutos y lo exhibía a los compañeros musitando la palabra “brillante“. En definitiva había una especie de ley compensatoria no escrita, según la cual los guiones brillantes no tenían ni puta gracia.

El primer día que todo el equipo visionó el programa nos pareció un mierdote del tamaño de la catedral de Burgos. Sin chispa, sin arte, sin ritmo: horrible. Al acabar el silencio se extendió como si hubiera subido la marea de repente, y cada cual se fue a su sitio, principalmente a actualizar el perfil en InfoJobs. Efectivamente duramos diez programas, siempre por debajo del 14% de share, y al segundo 10% nos invitaron gentilmente a abandonar la nave hasta el próximo proyecto.

Verdaderamente había gente con talento en aquel equipo, capaces de reír sin parar en los descansos para fumar, pero al ponerse frente al teclado sólo podíamos pensar en aquella jefa de guiones bollera, con sus chapitas de los Arctic Monkeys y Pulp que no sabía quién eran Paul Weller o The Animals. La pregunta es evidente: si tú mismo no crees en lo que haces ¿Qué especie de fuerza superior e invisible logra que las cosas se hagan mal con regularidad?

Cuatro se acaba de ventilar “Las noticias de las 2“, que ocupaba el espacio previo al de máxima audiencia, y que ha sido merendado por el inefable Motos, e incluso por Wyoming. Sólo había que verlo dos minutos. Esas cosas pasan por un jefe de guión, un responsable de redacción, un director de programa, un directivo de la productora y otro, u otros, de las cadenas. ¿Es que nadie vio que era un truño? Pues claro que sí, todos lo vieron, pero nadie dijo nada porque a nadie le afectaba.

Los directivos de las cadenas acaban siendo gestores de presupuestos y se dedican a colar en las ventanas de oportunidades, favores con amigos y productoras. Los directivos de las productoras son comerciales que se llevan más pasta cuanto más cuelen y, si va mal, le pueden echar las culpas al equipo, al formato, a que el público no está preparado… El director del programa quiere ser Spielberg o Almodóvar, y carece de perspectiva y contacto con el mundo real, con el público. El responsable de redacción vive obsesionado con que los redactores rellenen x folios en x horas, y el responsable de guión… bueno, el responsable de guión, que tiene contacto con todas esas realidades, sólo quiere llegar pronto a responsable, director, y directivo.

Zapeando

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-Intereconomía está necesitada. Al igual que hace un tiempo, cuando Juan Manuel de Prada (la gran esperanza de las letras españolas, portada de El País Semanal, en su momento) aparecía pidiendo pasta, como si de un callTV se tratara, se ve que el millón de euros mensual que ingresan, no da para mantener el rigor periodístico del que hacen gala. Hace poco rompieron la explotación comercial que les hacía Publiseis (La Sexta, sí, La Sexta), por nosequé de una presunta irregularidad con respecto al concepto de competencia. Pues eso: acoquinen, hagan el favor.

-La sección Spain is different viene de la mano de Ortega Cano, que desde su accidente tiene una especie de palco de honor, por ejemplo, en elpais.com. El planeta entero está en vilo ante la evolución del matador de toros. Magnífico detalle de nuestro rotativo de referencia.

-Telecinco aplica el concepto transmedia al contenido. Consigue que asociemos el día a día de las princesas de barrio, con analistas políticos que comparten plató, y media hora más tarde saltan a sus informativos hablando de impuestos, primarias, o política extranjera. Los estrenos de las series son noticias, sus concursantes serán futuros famosos, futura noticia. Un micromundo que ha fagocitado a Cuatro, y tiene en su poder el entretenimiento de cinco millones de compatriotas.

-Ayer pudimos ver el último programa de Gafapastas en La2, un formato entretenido, descarado y sin ambiciones. Algo diferente y fresco, y una lección de autoparodia. Todas las características anteriormente citadas, son motivo legal para ser suprimido de la parrilla. Los listos sólo ven la tele después de la comida. En cuanto acaba Jordi Hurtado, vuelven a Baudelaire. La2 es como ese libro que viste tanto, que tiene una pinta tan buena, que nunca tienes tiempo para leer.

-Mi gran sueño húmedo era ser redactor de Corazón Corazón. Ese tipo de prensa se está perdiendo. Frivolidad casposa y de guante blanco. Documentos word repletos de expresiones como “nuestro malagueño más internacional”, “…nos recibió en su casa de Puerto Banús“, o “La guapa modelo lucía, embarazadísima, un vestido premamá de…”. Lástima de vicisitudes laborales.

Principio de acuerdo

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-PP, PSOE y UPyD, en adelante LOS BUENOS, reunidos con Bildu, en adelante LOS MALOS, en San Sebastián, Guipúzcoa, a 25 de mayo de 2011, y en presencia de El País, El Mundo, ABC, La Razón, La Gaceta, SER, Cope, Punto Radio, Onda Cero, TVE, FORTA, Antena 3, Tele 5, Cuatro, La Sexta…, en adelante LOS CONDUCTORES, acuerdan:

1) Que las elecciones municipales del pasado 22 de mayo en Euskadi, son un poquito de aquella manera, ya que el Tribunal Constitucional, en contra de lo que dicta la lógica racional, permitió que LOS MALOS se presentaran a las elecciones, contra lo que pedía LOS BUENOS, cuyos mensajes repitieron LOS CONDUCTORES hasta el hastío.

2) Que los 267.142 electores han sido engañados por la coalición, ya que, pese a la Sentencia del Constitucional, LOS BUENOS afirman que existen contactos entre los terroristas y LOS MALOS. En concreto Alfredo Pérez Rubalcaba, vicepresidente primero del Gobierno y Ministro del Interior. Cualquier ciudadano presupone que un Ministro del Interior, posee acceso a los servicios de inteligencia de una nación, por lo que su opinión, pese a que lo parezca, no es de barra de bar, sino de alguien que cuenta con información privilegiada.

3) Que LOS CONDUCTORES se encargarán de dinamitar la normalidad democrática mediante cualquier tipo de dato que, cual gota malaya, se clave en los cerebros de los ciudadanos. Ayer sorprendían con el dato del 80% de los empresarios guipuzcoanos, que se negaban a entregar sus datos fiscales a la Administración, en caso de que LOS MALOS accedan a la Diputación. Muchos de ellos, afirmaban, incluso cambiarían su residencia fiscal. Dos días son suficientes para realizar un trabajo de campo que permite establecer tal hipótesis. A LOS CONDUCTORES no les hace falta testimonio alguno que apoye la contrastada información.

4) Que LOS MALOS ya han declarado que, pese a ser la fuerza más votada en el Ayuntamiento de San Sebastián, si todos LOS BUENOS crean un pacto para no dejarles gobernar, lo único que pueden hacer es informar de este hecho a los ciudadanos, y punto. Seguro que LOS CONDUCTORES encuentran en esas brutales declaraciones, material para el incendio.

5) Que para nada importa a LOS BUENOS que LOS MALOS les hayan quitado casi trescientos mil votos. Se trata de la defensa de la Democracia. O lo que consideramos Democracia obviando las peticiones de los ciudadanos, antisistema también, que acampan en la Puerta del Sol de Madrid. Democracia es lo que LOS BUENOS dicen que es, y lo que LOS CONDUCTORES se encargan de enseñar.

6) Que entre LOS CONDUCTORES mismos podemos observar diferencias. Por ejemplo aquí ABC dice que los empresarios vascos tiemblan ante LOS MALOS. Y aquí El Correo de Bilbao dice casi lo contrario. Depende de si estamos en Euskadi o fuera, percibiremos dos realidades. La de fuera, la de LOS BUENOS, por supuesto es la más precisa, la oficial, porque conoce más profundamente el problema que los de dentro.

Madrid. (Capital del reino de LOS BUENOS)

El jodido tuíter

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Twitter es una red social de microblogging alimentada por mensajes con un máximo de 140 caracteres, en la que puede seguir y que te sigan. Cualquiera a cualquiera. Sería una definición medio decente soltada a alguien que pregunte qué cojones es ese Twitter del que parece que habla todo el mundo. Enseguida aparecería el que va de especialista en redes sociales, para apostillar que “al principio es un lío, pero luego es mucho mejor de Facebook“.

En el principio de los tiempos, la cuenta de Twitter de la mujer del futbolista del Madrid, Kaká, fue una de las primeras en orearse ante la prensa. Sus desvaríos ultracatólicos, o secretos de la vida del brasileño, aparecían de cuando en cuando en la red y de ahí a los medios de comunicación tradicional, supongo que por la gracia de dios.

Más tarde llegaron los duelos en el Tour de Francia entre Alberto Contador y Lance Armstrong, que empleaban sus tuiters para decir la verdad de la pelea que ocultaban en las ruedas de prensa oficiales. La muerte de Patrick Swayze vino a culminar la mayoría de edad de la red social, cuando las muestras de duelo en Twitter de medio Hollywood se ganaron un espacio en las noticias de tele, radio y prensa escrita de medio mundo. Representó el mismo bautizo de fuego que para Facebook había supuesto la campaña de Obama.

Las cuentas de Twitter se fueron convirtiendo en lugares en los que las celebritys podían ser ellas mismas. El periodista deportivo Juanma Castaño -Cadena SER, Canal+, Cuatro- reconocía tras un tuit crítico con su grupo empresarial, que Twitter es para personas, no para empresas. Es una opinión que hasta hace un tiempo parecía ser la única. El buenrollismo con el que nacen las redes sociales parece estar tornando con la entrada de las empresas, la mayoría como elefante en cacharrería, sin cultura digital, ni mucho menos interés por el diálogo. Por tanto ya hay empresas, además de personas.

Son muchos los impactos de los tuiteros en los medios offline en los últimos dos meses. La presencia en la red de Arturo Pérez Reverte, David Bisbal, Alejandro Sanz, Nacho Vigalondo, o Alex de la Iglesia, han saltado de uno a otro medio generando mucho ruido, menor cuanto más alejados de Internet eran los medios. Y son solo unos pocos casos de la sorprendente acogida de , por ejemplo un telediario, a los trendig topics (así se llaman las palabras más citadas en Twitter durante un determinado tiempo, que reflejan los temas calientes de la jornada).

No son pocos los artículos que han hablado del entuerto en el que se metió el triunfito Bisbal, señalando lo tristes que se veían las pirámides de Egipto estos días por la falta de afluencia turística. Este mensaje desató una oleada de escarnio, repelido por el almeriense de la peor manera posible: encarándose y borrando el tweet cuando era demasiado tarde y la captura de pantalla volaba por la red. Muchos de estos articulistas señalaron a Pérez Reverte como sorprendente ejemplo de buena gestión de embolado online. No sé muy bien dónde está la sorpresa, porque trato de imaginar cualquier tipo de problema, desde atarse unos cordones, hasta clavar un clavo, que Bisbal pudiera resolver mejor que el académico, y no se me ocurre ninguno.

La cuestión es que este tipo de comportamientos y opiniones, suponen lo que se denomina “riesgo reputacional”. Las empresas y profesionales encargados de estos riesgos, no tardarán en meter mano en las cuentas de sus clientes, y es posible que estas acciones aniquilen el espíritu de la red social y, con él, parte de su interés.

Del esfuerzo por monetarizar las inversiones en el desarrollo de las redes sociales, deviene la implicación de gente que tiene pasta, y que mueve pasta (gente influyente), y este tipo de personalidades no están dispuestas a caer en la bisbalada ni de coña. ¿Matará a Twitter la ola de correción política?, ¿Se respetarán ciertos códigos?, ¿Equilibrarán fuerzas las personalidades salientes de las redes, con las que irrumpen desde otros medios con la influencia ganada?, ¿Dará tiempo a que la industria se vertebre y fortaleza, antes de que los usuarios huyan del aburrimiento y las acciones comerciales?

Herederos de Polanco

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Abría fuego ayer elmundo.es, y al final los medios del propio grupo editor no pudieron por menos que publicarlo: PRISA va a deshacerse del 18% de su plantilla. Fue elpais.com quien abanderó el reconocimiento, y una pequeña nota en el boleto de las 21 en la Cadena SER, lo anunciaba con voz apagada como de necrológica a la que se quiere dar poco bombo.

Porque la muerte hoy en día se trata como un espectáculo con ciertas dosis de morbo, y el morbo es suficiente para convertir algo en noticia per se, excepto cuando la muerte es la nuestra. Decía Román Reyes, doctor en filosofía y maestro de descarriados, que todos nos reiríamos del orgasmo ajeno, pero que el nuestro no nos haría puta la gracia. Anoche, la voz de la radio contaba la confirmación de un desastre de manera monótona, en lo que fueron unos segundos de un texto que pedía otro deleite y que, por tanto, quedaban algo fuera de contexto. Y yo soy muy fan de las cosas fuera de contexto. Pero para sacar algo de contexto, primero hemos de conocer esas circunstancias satelitales.

Lo malo de la noticia, enclavada en un proceso de desintegración de un gigante de la comunicación, e incrustada inequívocamente en un entorno de crisis económica, es el olvido. Este tipo de noticias parecen cestas de cabezas en la Plaza de la Bastilla, adolescentes de un cuerpo que les dé coherencia. Es un olvido a todas aquelas noticias en la que anunciaban megafusiones en Latinoamérica (de las que el único país rentable está siendo Brasil, donde la estrategia de Polanco no intervino), compras de derechos de distribuciones (buen momento)… cuando todas las fichas de la rentabilidad caen, proyectos no rentables, en tanto van a toda velocidad, como El País, CNN+, Cuatro… acaban por no sostenerse.

Pero en ese proceso destructivo y de olvido, no sólo se va cayendo la historia, también se van borrando fotos. La personalización de los momento grandes, ejemplificada con Juan Luís Cebrián abriendo la sesión en Wall Street, desaparece paulatinamente, para que los procesos de destrucción aparezcan como anónimos.

Y aquí está la trampa. Los responsables, con sus riñones forrados pese a la caída, se empeñan en hacer ver a sus empleados, y por extensión a la sociedad, lo inevitable de su destino. Insisten en la traición de las rachas económicas, en el ciclo Kondrátiev, y en que es la mejor de las decisiones, en tanto en cuanto la economía es un movimiento impersonal e imparable que lo devora todo.

El discurso, repetido machaconamente, cala en la sociedad, en sus pequeñas idiosincrasias de bar, que luego son las que escapan a estudios sociológicos, y marcan sus decisiones. Por tanto, las excusas de gestores a los que las apuestas salen mal, acaban conformando la principal alianza con las ideas más reaccionarias. Y como en todo lo importante en este mundo, no hay una sensación de responsabilidad. Ni siquiera sé si los popes de la izquierda más o menos millonaria de PRISA, se han parado a pensarlo.